Carlos III y la expulsión de los Jesuitas

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Carlos III y la expulsión de los Jesuitas2019-02-04T19:07:10+00:00

Si consideramos la expulsión de la Compañía como un ejemplo clave del despotismo ilustrado que pretende subyugar a la Iglesia bajo los poderes absolutos del Estado, no hemos de descartar en esta política de “sumisión” otros aspectos, así la secularización de una sociedad no demasiado culta, con monarquías que controlan su vida y creencias, y una Iglesia totalmente sometida a caprichos y desmanes reales.

El motín de Esquilache, América y Europa de José Andrés Gallego.

Llegamos hasta el reinado de Carlos III y el enfrentamiento con la Compañía de Jesús, no solo no se ha solucionado, sino que ha empeorado bastante. El rey opina a las claras que los jesuitas “son enemigos del altar y el rey”, y los jesuitas enarbolan sin pudor su doctrina regicida “de que hay que asesinar al rey absolutista y despótico”. Su impunidad eclesiástica, que les permite obedecer solo al Papa, les hace hablar así. Fernando Garrido en el cap. IV de su obra “Pobres Jesuitas”, explica extensamente la doctrina regicida de la Compañía.

Con estos mimbres, se alborotan los elementos de la naturaleza. Aquel Agosto de 1764 se pone a nevar. Madrid contempla estupefacto una nevada espectacular en la sierra, en pleno verano. Y luego llegó Abril de 1765 y la sequía azotaba sin piedad todo el país. Así llegó también el hambre. En Mayo de 1765, en los Reales Sitios de Aranjuez, se importaba pan desde la meseta castellana. Y desde allí, a otros sitios del país en donde la hambruna se cobraba ya víctimas importantes. Por orden de Esquilache se importaba grano desde los sitios más favorecidos a los menos del país. Los costes eran increíbles y los labriegos no disponían de mulas para seguir faenando, pues todas eran pocas para el trajín del acarreo. Con esto llegó Julio de 1765, y la tan deseada agua llegó ¡Vaya si llegó! Con fuerte pedrisco y arrasando la miés en La Gineta, Hellín y Chinchilla. El alcalde de Albacete, muy apurado, manda una misiva de socorro a Esquilache. Al saber la situación, el ministro exclamó: ¡”Caramba, tantos siglos de monarquía y estaba todo sin hacer” Campomanes le contestó: “Han estado en el limbo de la abundancia. “Desfalcos a la corona por todas partes”.

“Veamos” – dijo Esquilache. “Los granos”. “Los arbitrios”. “Los embozados y las cuchilladas”
“Me van a apalear” “Los españoles no están para bromas”.

Proféticas frases. Pero, a pesar de ello, unos días más tarde, entregaban al rey un mamotreto, mandado por Esquilache, original del fiscal Campomanes, de trescientas y pico páginas para su publicación. El monarca mandó vadearlo al escribano o secretario, pues no entendía aquel intríngulis judicial del fiscal general. Total para decir: “Que se abolían las tasas, que el comercio de granos se estabilizaba con normas leoninas, o más simple , que se encarecía el pan, y escaseaban los alimentos de primera necesidad. Así la libra de tocino subió en 1761, siete cuartos, ocho en 1763, 10 en 1765 y 12 en 1766. Todo ello cultivo para la protesta y la algarada popular, de lo que ya se tenían noticias en la corte. Pero Madrid, era Madrid. Si el pueblo madrileño se alborotaba, España entera y las Indias, lo hacían también.

En el ladrillo jurídico de Campomanes, se añadían además, unas coletillas sobre cómo debían vestirse los madrileños, para mayor seguridad. Eliminando las capas largas y amplias “que promovían embozamientos sospechosos, por capas cortas”, y “el amplio sombrero que tapaba el rostro a posibles delincuentes, por un sombrero más pequeño”. El sombrero de tres picos (tricornio). Pero no era precisamente el mejor momento para hablar de trapitos. España entera gemía de hambre y escasez. El pueblo de Madrid se amotinó, el rey abandonó Madrid y se refugió en Aranjuez. Esto enfadó más todavía a los madrileños, que esperaban de su rey, solo de su rey, una solución a los problemas. Hubo algún muerto. Un criado fiel que no permitió la entrada de los amotinados a palacio. Alguno más. Pero no fue una revolución. Amotinamientos dispersos por la ciudad y destrozo de mobiliario urbano y la cabeza de Esquilache que hubo de salir por pies .Los odiados soldados valones que hicieron fuego y murió una mujer El pueblo pidió claros derechos al rey en estado de shock. Además de” la salida de Esquilache,” solo ministros españoles”, la extinción de la guardia valona, bajar los precios a los alimentos de primera necesidad, suprimir las juntas de abastos, el acuartelamiento de todas las tropas, que su majestad diera la cara y dijera que iba a cumplir todo Ah! Y que nada de cambiar de atuendo. Nadie estaba para comprar capas y sombreritos nuevos” (Alma Mater hispalense, “El motín de Esquilache” (23 de Marzo de 1766 Domingo de Ramos))

El Motín Esquilache (alma mater hispanense)

Pero entonces ¿por qué se culpó a los jesuitas del motín y luego esto se adujo como principal motivo de su expulsión? Por una equivocación imperdonable. Como en casi todas estas situaciones, se desató entre los regalistas poderosos, Campomanes, Aranda y Moñino, y los enemigos del rey Ensenada y parte de gobernantes populares, una encarnizada lucha por hacerse con el poder, parte de La Compañía de Jesús, se unió a este último grupo que, claro está, fue el perdedor. (“El motín…”).
Era evidente que el ministro de Hacienda, marqués de Esquilache, solo había dictado unas mínimas normas de seguridad contra embozados y matones disfrazados, y que detrás de ese fútil asunto de capas y sombreros, callejuelas oscuras y navajazos, no podía estar la Compañía. Era evidente, también, que el jesuita Isidoro López, procurador general de la provincia de Castilla, había metido la pata con su estrecha y amistosa sublevación junto a Ensenada. Y luego estaban los “agitadores profesionales” como el marqués de Valdeflores y otros. El verdadero motivo era el de un pueblo azotado por una feroz carestía de vida, al que se sumaron unas medidas agobiantes de los gobernantes.

La expulsión de los Regulares, parecía un asunto personal del conde de Aranda. Pero había otras cosas. El rey había decidido “reformar las Indias”, y como medida estrella tenía la de hacerse con el control de las misiones jesuíticas de Indias. La Compañía no lo permitía y se levantó en armas contra el rey. Aquello duró un año (1754-1755). Luego el asunto oscuro del padre Kino y algunas perlas californianas “misteriosamente sustraídas” que como diría el padre Alegre, “Aquellas perlas estaban malditas. Como si fueran un instrumento del cual se valió el Maligno para luego destruirnos a todos”. ( Cf. Navajas Rosa María, “El padre Kino y la Pimería : aculturación y expansión en la frontera Norte de Nueva España”, “Memorial del Capitán Nicolás de Cardona sobre la población y pesquerías de perlas en California” En “Parallel Histories: Spain, the United States, and the American Frontier” (Historias paralelas…)

Estatua de Kino en Tucson, obra del escultor Julián Martínez. Se yergue en Kino Parkway desde 1988 (fotografía de la autora de «El Padre Kino y la Primería», marzo de 2007)

En realidad no eran las misiones jesuíticas americanas, ni la historia de la catequización de indígenas lo que provocó la expulsión, sino la magnífica red comercial que los jesuitas habían creado, plasmándola en una cartografía de excelente calidad, con unos mapas de rigurosa exactitud de rutas, por geógrafos excepcionales de la orden, que habían vadeado caminos y mares dibujándolos “in situ”, como los padres Alonso Ovalle y Kircher, Juan Ignacio Molina, W. Hanisch o Francisco Javier Clavíjero (Cf. Valeria Maino: “El padre W. Hanisch y la formación investigadora” Revista Universum nº 15, 2000, Univ. De Talca.

O padres, magníficos conocedores del clima y la botánica de las Indias, como Montenegro, Pedro Lozano o Tomás Falkner (Cf, Alberto Virasoro “La herencia jesuítica en Santa Fe”.
Como una prueba de la excelente cartografía jesuítica Cf. “El gran Marañón, o Amazonas, con la misión de la Compañía de Jesus, geográficamente delineado por el padre Samuel Fritz, missionero continuo en este río” (1707)
Para un estudio más detallado de este mapa Cf. Biblioteca digital Mundial.

Recordemos que uno de los principales objetivos de la política científica ilustrada fue el que nuestros científicos dejasen de ser meros receptores de ciencia ajena y contribuyesen con sus propias aportaciones al avance del conocimiento científico. Se puso buena voluntad, y las llamadas “reformas borbónicas”, empezaron por algo tan traumático como la expulsión de los jesuitas, hasta la extinción por el papa en 1773-1774, de la Compañía de Jesús. Siguió la reforma de la Armada y, luego, una cadena de expediciones costosas y problemáticas y de dudoso éxito. La búsqueda de una cartografía rigurosa con vistas, sobre todo, a facilitar las rutas comerciales, no dio los frutos esperados, más que en contados casos (expedición Malaspina), poniendo de manifiesto que algunos “gigantes cartográficos”, considerados eminentes, tenían los pies de barro. La mayoría no había movido las posaderas de sus despachos, creando una deficiente “cartografía de gabinete”. No fue hasta mucho más tarde, con la invasión napoleónica, cuando los excelentes ingenieros militares franceses, se dieron cuenta del fiasco de los mapas, y hubieron de rehacer el entuerto. Con gran acierto, por lo demás, pues es gracias a esa coyuntura histórica, cuando disponemos de los mejores mapas de España, con la gloriosa excepción de Tofiño y su equipo. Pero durante el reinado de Carlos III, empiezan a detectarse claros fallos irremediables que se cobran elevados gastos en materiales y en hombres.

¿Fue la expulsión de los jesuitas, el medio “in extremis” para remediar la sequía cartográfica de una armada poco preparada en la materia? La rápida orden de traspasar toda la producción cartográfica de la Compañía a los ingenieros militares y a la armada, así lo avala. En otras palabras, quiso el rey y, sobre todo su equipo, matar dos pájaros de un tiro, librándose, por una parte, de una congregación elitista que alardeaba de no obedecer al rey, y de “eliminarlo cuando hiciera falta” (padre Mariana) y, de otro lado, esquilmar y aprovecharse de los excelentes archivos cartográficos de la Compañía, que habían puesto una pica en Flandes, asegurando, por ejemplo, que California no era una isla, sino una península (padre Kino). La intención real llegaba más lejos, puesto que, una vez expulsados los jesuitas, dio órdenes tajantes a todos los virreyes, oidores y visitadores coloniales, de que pusieran a disposición de sus expedicionarios militares, todos los archivos de la Compañía, con especial facilidad para acceder a los mapas y rutas descubiertas desde hacía siglos, celosamente guardadas por la Compañía (rutas de China)

Cf. Emma Lira, “En la frontera del Imperio”. “Jesuitas en el Amazonas”
Cf. M. L. Martín Merás,” La aventura de Mateo Ricci en China Página web superior y luego pinchar: Biblioteca del Congreso) y de la misma autora “La Compañía que dibujó el mapa del mundo” Este boletín nº 45 , de la Sociedad Geográfica Española, es un verdadero tesoro como monográfico dedicado a: “Los jesuitas en la exploración del mundo”, aunque los artículos en la red sean los aquí reseñados.
En la Biblioteca Nacional de Brasil Y también la exposición “Huellas checas a orillas del río Amazonas” de A, Fajkusova
En concreto, Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo de Indias, es el encargado por Carlos III de “reordenar” los fondos de los expulsos jesuitas ( cf. “Expediciones” del Real Jardín Botánico)

cf. «Colección Jesuitas», Archivo de la Real Academia de la Historia de España.

cd. «Expulsión y exilio de los jesuitas de los dominios de Carlos III», Cervantes Virtual.

Con una interesante exposición de recursos electrónicos y vídeos, y una estupenda “relación de textos” originales de la época en la que se produjeron los hechos:
En un monográfico insuperable del tema, la Cervantes Virtual nos ofrece interesantes páginas web.
Sobre los asuntos que provocaron la expulsión. Esto es, las misiones jesuíticas, las personalidades que provocaron la expulsión , el rey Carlos III y el papa Clemente XIV.
Y una relación de los congresos realizados sobre la expulsión hasta 2011, y las últimas novedades bibliógraficas, con página abierta a continua actualización.
No se puede pedir más, ni hacerlo mejor. Agradecimiento.

Documentos originales sobre la expulsión de los jesuitas:

Carlos III. MEDIDAS DEL CONDE DE ARANDA EN MADRID CONTRA LOS AMOTINADOS Y SUS INSTIGADORES. 1766.

21/04/1766 Consejo extraordinario para tratar de los resultados de la Pesquisa Secreta: Tras el motín de Esquilache , el rey ordena a sus ministros investigar para saber quien ha inducido al pueblo a la rebelión. La sospecha es que han sido personas de instrucción y enemistad con la corona por la mordacidad e inteligencia de los pasquines, estampas y censuras al rey y su gobierno. Los jesuitas (“eclesiásticos”) reúnen las condiciones para haber sido los responsables de lanzar “al pueblo llano contra su rey” Esta “caza de brujas” termina siendo el principal argumento para la expulsión de los jesuitas.

Excelente Blog , coordinado por Enrique Giménez y Juan Llaneras , con documentos originales y manuscritos de los documentos de los jesuitas expulsos Coloca al pie de cada página , la web de la misma , lo que es de agradecer.
Colección del real decreto de 27/02/1767 para la “egecución» del “estrañamiento” de los regulares de la compañía y de la Real Pragmática Sanción de 2/04 en fuerza de ley para que se observe.

El problema de la representación popular en Aranda y su entorno (1766), en El conde de Aranda.

Introducción: Dos gigantes enfrentados

Empecemos por una historia de amor – ¿Fue el noble Íñigo de Loyola, caballero de Fernando el Católico, intrépido guerrero en la defensa de Pamplona , amante de la dulce Catalina de Austria , hija de Juana y Felipe el Hermoso? ¿Y de otras nobles damas , de alguna de las cuales tuvo una hija , María Villareal de Loyola?    (J M Toda, 2013). Evidente que el fundador de la Compañía tuvo éxito con las mujeres. Cf. Antonio Gil Ambrona, “Ignacio de Loyola y las mujeres”, con una reseña insuperable.

El detonante de su cambio espiritual , no sabemos bien si fue por su frustrado amor con la infanta Catalina, o cuando vió la muerte cercana . Aunque siempre se habla de “la doble herida de su corazón” que le impulsó , en larga convalecencia, a leer vidas de santos – Y , como era un apasionado, cayó, no ya en brazos de la religión, sino en un fanatismo religioso que le llevó al “ilumilismo, las visiones y la exageración, hasta tener problemas con la Inquisición y con los grilletes carcelarios. Ya en edad tardía, 32 años, decide estudiar y, un salvador viaje a París, le hace entrar en contacto con compañeros que, no solo, le restañan sus heridas, haciéndole apagar sus peligrosos fuegos, sino que son la semilla de la fundación de la Compañía de Jesús.

Empieza a escribir su obra fundamental “Ejercicios Espirituales” y encuentra un camino de espiritualidad interior que le hace ser uno de los personajes mas importantes de la historia de la religión , a la altura de un Lutero, Erasmo o Vives. Sus directrices le granjean miles de simpatizantes en el mundo entero. La Bibliografía es inmensa, personalmente me ha encantado la obra de José García de Castro “El lento camino de la lúcida entrega”, que es el camino espiritual que sigue Ignacio para despegarse de todas las pasiones , deseos, proyectos personales ,y necesidades sexuales. Un vaciado imposible y abnegado que le hace olvidarse de sí mismo y que viste su alma desnuda con el velo tenue de la espiritualidad. La gran proyección de su obra, la Compañía de Jesús , no es más que la proyección de la magnitud de este hombre, cuya fuerza transciende lo humano.

El otro gran actor de esta representación es el rey Carlos III.
La experiencia del reinado en Nápoles de Carlos III (1734-1759) fue decisiva para sus reformas posteriores en España. Su reforma clerical , al lado de su primer ministro Tanucci y todas las demás, que tenían como finalidad centralizar el poder en manos del gobierno real, chocaron de frente con los intereses  políticos administrativos y económicos de la Compañía de Jesús, lo que acabó con su expulsión (cf. Kenneth J. Andrien “La reforma clerical durante el reinado de Carlos III: La expulsión de los jesuitas”( 1762-1773).  La acumulación de riquezas y tierras en manos de la Iglesia, que, entre otros documentos, puso de manifiesto el Catastro de Ensenada , y los jansenistas , enemigos de la codicia de una Iglesia corrupta y opulenta.

Así que promovían “el debilitamiento de la Iglesia y la Inquisición” (Kenneth). La larga lucha por si la Compañía había de pagar o no el Diezmo al estado por sus extensas posesiones agrícolas en el Nuevo Mundo, empeoró las relaciones entre los jesuitas y el rey. Las quejas de virreyes, u otras autoridades de Indias , hizo que el rey pasara el asunto al Consejo de Indias.
Y al final, Carlos III y sus ministros, decidieron que los jesuitas debían pagar el diezmo como todo el mundo. El motín de Esquilache , acabó por considerar que no se podía tener al enemigo protegido en casa y , el rey y sus ministros, decretaron la expulsión de los Regulares .

La concertada historia de una expulsión

La primera expulsión de la Compañía había tenido lugar en Portugal.

La expulsión de jesuitas en Portugal por José I y su ministro Pombal (19 Enero , 1759) se basa en la enorme extensión de poder de los jesuitas en las colonias portuguesas de Goa, Malabar , Japón y Brasil y en sus dos viceprovincias China y Maranhao, y la perniciosa firma del Tratado de Limites con España en 1750.  La creación de la Compañía comercial del Grao- Para e Maranhao, terminó con el monopolio explotador y productivo de los jesuitas en la zona (Cf. Mar García Arenas, “Los antecedentes de un exilio:” La expulsión de los jesuitas de Brasil y su llegada a los Estados Pontificios (1759-1760)” La presión sobre el papa Benedicto XIV , hizo el resto, pues siguiendo las directrices de Pombal y su hermano , el pontífice promulga el breve “In Specula Suprema Dignitatis,” que otorga al cardenal Francisco Saldanha plenos poderes para “reformar” a la Compañía de Jesús en lo dominios de José  I (cf. “Los antecedentes”… , pag. 5)  Y desde luego , el atentado fallido contra el rey , (3 Septiembre 1758) (cf.” Los antecedentes”, pag. 6)

Francia decreta también la expulsión de la Compañía por el rey Luis XV y su ministro el marqués de Choiseul. De gran ascendente para el rey gracias a su amante la Pompadour. ”La Compañía de Jesús resume en ella todo lo que la filosofía del siglo de las luces  combate: una orden religiosa instigadora de regicidas cuyo importante papel en la educación y como confesores de reyes , no hacen mas que empeorar las cosas”  “El enorme error de la Compañía de acudir al Parlamento de Paris, donde los magistrados jansenistas encuentran la ocasión para reclamar una estricta revisión de los estatutos de la orden jesuítica en 1761 , y que provoca el cierre de todos sus colegios en 1762, y su proscripción fuera del reino en 1764” “a esta expulsión siguen la de España y Nápoles en 1767, y luego la de Parma en 1768, hasta la disolución de la orden por el papa en 1773 “ (Cf. “Coutume des jesuites, Estampes. A Francia sigue España, y, entonces, como una plaga que se extendiera sin control , a España sigue el reino de las Sicilias de Fernando IV  con el marqués de  Tanucci , y luego el Gran DucADO DE Parma  con el Infante- Duque  Fernando y su minisitro  Du Tillot. Imposible no pensar en una coalición borbónica contra los Regulares (cf. “María Jesús Torquemada: “Algo más que una obsesión:” La expulsión de los jesuitas del reino de Nápoles”, Cuadernos de Historia del Derecho 2000, nº 7, PAGS. 223-307).

¿Cúal había sido el detonante de semejante  obsesión? La verdad es que cada país aduce un motivo.  Así,en Portugal hemos visto que, el motivo por el que se enciende la mecha, parece haber sido el nombramiento del excelente marqués de  Pombal como primer ministro, pues los jesuitas no veían su excelencia por ninguna parte y  tildaban de “esclavista”a la Compañía Comercial tutelada por Pombal. Desde entonces , la premisa real de “jesuitas enemigos del altar y el trono”, se extiende como la pólvora. Y luego,  el pretendido atentado contra José I.

En Francia, se repite la teoría del magnicidio frustrado contra Luis XV el 15 de enero 1757.

Obvia casualidad que nos induce a pensar si estos frustrados intentos  regicidas, no vendrían del gobierno mismo para dar la puntilla a la Compañía, cuyas ideas de muerte al rey tirano , no ocultaban.

El caso de las expulsiones italianas , hemos de achacarlo , sobre todo a la torpe política papal , `pues su ceremonia de la confusión (Una defensa fanática de Clemente XIII a los jesuitas  demostrada en su Monitorio de Parma, frente a una coalición y sumisión a los tres reyes ejecutores de expulsiones por parte de Clemente XIV) (Cf. El excelente trabajo de Víctor Daniel Regalado Gonzalez- Serna , “Expulsión de la Compañía de Jesús en 1767” “Caso sevillano”.

Costumbres de jesuítas

La compañía de Jesús resume en ella todo lo que los filósofos de las Luces combatían: Una orden religiosa obscurantista e hipócrita, perpetua conspiradora et instigadora de regicidas , cuyos miembros están servilmente sometidos a una jerarquía siempre extraña a los países que la acogen. Su papel importante en la enseñanza y su función de confesores de los reyes, no hacen mas que empeorar las cosas . Este antijesuitismo, compartido en gran medida en Europa, se alimenta también de polémicas internas en la Iglesia, como la que sucede con los jansenistas . Una ola de ataques frontales les invade a partir de mitad de siglo (1759). Los jesuitas son expulsados de Portugal, y sus bienes confiscados. En Francia el punto de partida es“el affaire La Valette” (El padre jesuita La Valette es enviado a la isla de Martinica para establecer una misión . Las dificultades económicas de la isla hacen que, al parecer, el jesuita se meta en líos financieros poco claros ) Sus acreedores franceses culpan de la precariedad a las misiones de los jesuitas. Estos cometen el error de apelar al Parlamento de Paris, donde los magistrados jansenistas aprovechan la ocasión para reclamar un profundo exámen a los estatutos de la Orden en 1761, engranaje que lleva al cierre de los colegios de jesuitas en 1762, y su proscripción fuera del reino en 1764. Esta expulsión es seguida por la de España y Nápoles en 1767, después en Parma en 1768 y aboca a la disolución de la orden por el papa en 1773. En este contexto se sitúa esta imagen, donde armados de dagas, los jesuitas después de vencer, son finalmente abducidos por un monstruo (trad. propia).

Hemos de hacer aquí un apartado especial, pues la virulencia de la expulsión en España fue notoria. El asunto coleaba ya desde tiempos del rey Felipe II, quien había considerado la evangelización de los indígenas como una sangrienta y cruel cruzada. Parte de la Iglesia se puso del lado del rey y el esquilme de personas, torturas y sangre fue total. Época de Pizarro en Perú, Diego Almagro y el padre Hernando de Luque y de Balboa echando perros hambrientos sobre los indígenas . Los grabados de De Bry, son insoportables (cf, Bartolomé de las Casas ,”Brevísima relación de la destrucción de las Indias” y T. De Bray (1561-1623) en su obra “Americae ”. No podemos obviar , sin embargo los tintes propagandísticos de la leyenda negra colonial española Cf. El indígena Guanam Poma en su obra “El Buen Gobierno”, hace un acertado análisis de esta época. Cf. El magnífico portal danés. “El sitio de Guanam Poma”. DET kongelige bibliotek presenta un insuperable trabajo, en donde no sabemos si es mejor el texto o los manuscritos. Imágenes de esta leyenda, negra o no.

Y el padre Jerónimo Feijoo, quien en su “Theatro crítico universal” 1726, dice: “Disputaban indios y españoles ventajas en la barbarie: aquellos porque veneraban a los españoles como deidades, estos porque trataban a los indios peor que si fueran bestias. ¿”Qué había de producirnos una tierra bañada con tanta sangre inocente”?… ”Por haber maltratado a los indios, ahora los españoles, somos esclavos de los demás.” Proféticas palabras de la excelente página alemana Geschichte Boliviens 1665-1759, sobre misiones jesuíticas. Vaya aquí admiración y agradecimiento. Y sobre misiones, imprescindible el libro de José Jesús Hernandez Palomo y Rodrigo Moreno Jeria , “La misión y los jesuitas en la América española 1566-1767: Cambios y permanencias”.

Es evidente que otra parte de la Iglesia , los jesuitas, se oponían a esta barbarie. El padre Alegre hace una sabia relación de escritos de misiones de los jesuitas ,pioneros de estas controvertidas instituciones en las Indias por parte de la Compañía: En Sonora por el padre Francisco Eusebio Kino, la de California por el padre Miguel Venegas, quien intuyendo ya la expulsión, protesta al Papa Urbano VIII (Cf, Mapa de la provincia y missiones de la compañía de JHS del nuevo reino de Granada.
La llegada a La Florida de los primeros misioneros, corre el año 1566 y mueren ajusticiados los primeros jesuitas Cf. Padre Juan de Mariana.

Un excelente artículo , síntesis de estos autores , es el de Rolena Adorno, “Novedades en el estudio actual de la cronística peruana: Las Casas, Guanam Poma y el padre Oliva”.

Una carta inédita de Francisco Javier Clavijero, en torno a la supresión de la Compañía de Jesús

Llegamos así aal reinado de Carlos III y sus ministros con una batería de sanciones y cédulas de castigos , embargo de bienes, inhabilitación y prohibiciones contra los Regulares.
La “Pragmática Sanción”: “ El 2 de Abril de 1767 se promulgó en Madrid La Pragmática Sanción, para “extrañamiento” y confiscación de “Temporalidades” de la Compañía. El l 12 de Agosto de 1768 se promulgó la Real Célula de Carlos III, que decía entre otras cosas“: “Por lo cual mando se extingan en todas las Universidades y Estudios de estos mis Reynos, las Cátedras de la escuela llamada Jesuítica y que no se usse de los autores de ella para la enseñanza“.

La expulsión y el duro exilio: Echados a empellones , embarcados de mala manera , los jesuitas vagaron perdidos en el mar durante días y terroríficas noches.
Llegando , por fin , un primer navío a Civitavecchia con los jesuitas portugueses expulsados, 24- Octubre 1759. De cada ciudad salieron los jesuitas , detenidos y vigilados por tenientes y tropas que bloquearon las puertas de todas las sedes , colegios y estancias de jesuitas . Algunos de ellos empezaron a gritar .En Andalucía , copiosa lluvia de Abril que se confundía con lágrimas de desesperación (cf. Víctor D. “Expulsión…pág. 52 ss.). Cuando los mercantes y fragatas, que los llevaban , llegaron a Civitavecchia , fueron recibidos a cañonazos, desplazándose a Algaiola, Córcega y Calvi y, por último, a Roma.

Del Puerto de Santa María, arribaron a Roma los jesuitas expulsados de América y Filipinas, sin saber a donde desplazarlos durante meses . Por fin su destino fue Roma.

01/03/1767: Correspondencia de Roma del Papa para no admitir en el territorio de la Iglesia católica a los regulares de la compañía. (Archivo General de Simancas – Estado 5044)

16/03/1767: Carta del conde de Aranda a Manuel de Roda, sobre los preparativos de la expulsión de los jesuitas, prevista para los primeros días de Abril de 1767.

31/03/1767: Diligencias del conde de Aranda para la expulsión de jesuitas en Madrid.
– Advertencia particularísima para el Real Seminario de Nobles de Madrid.
– Advertencias particulares para la práctica en Madrid .
– Instrucción de lo que deberán ejecutar..
– Real Decreto de Expulsión Carlos III . (23-2-1767)

16/03/1767, Borrador del Real Decreto de expulsión de la Compañía de Jesús…remitido al conde de Aranda , presidente del Consejo de Castilla.
31/03/1767 y 2.4 1767
3/04/1767 Preparativos en el Ferrol para escoltar a los jesuitas expulsos de España
5 /05 /1767
19/06/1767 Génova se niega a recibir a los jesuitas expulsos en el exilio
11/07/1767 Carta de Manuel de Roda, secretario de Gracia y justicia , al marqués de Grimaldi, secretario de Estado , sobre el control de los jesuitas expulsados

Madrid 1 /010/1767 Recuerdo de los castigos de la Pragmática Sanción para los jesuitas que no cumplan la orden de expulsión: muerte para los legos y reclusión perpetua para los sacerdotes

Expulsión de los jesuitas de Nápoles, ver más.
20-21 /011/1767 Expulsión de los jesuitas del reino de las dos Sicilias (Nápoles y Sicilia)
2 /012/1767 Audiencia del papa Clemente XIII al embajador español, por la expulsión de los jesuitas de Nápoles Se queja el papa de que “ hayan desembarcado de forma imprevista en las playas” El embajador “ni contesta a sus expresiones” “ni entra en el asunto de su queja” “así terminó la audiencia”.
30/01/1768 Excomunión del Duque de Parma , sobrino de Carlos III y de sus ministros, por el papa Clemente XIII, como castigo a la legislación regalista de la casa de Borbón y la expulsión de los jesuitas.

19/02/1768 Respuesta del gobierno al monitorio de Parma en el Pardo Carlos III y sus ministros consideran que el papa está totalmente dominado “por el partido jesuítico”
El papa Clemente XIII se pronuncia sobre la expulsión y a favor de la inmunidad eclesiástica. Respuesta de Campomanes (1768): “Juicio imparcial sobre las letras en forma de breve que ha publicado la Curia Romana”. Con esta misma URL, se pueden encontrar los siguientes documentos: “Consulta del Consejo extraordinario en la que explicaba a Carlos III, los motivos por los que no debía ceder ante las presiones de Clemente XIII para que revocara el decreto de expulsión de la Compañía”. Con todo el manuscrito original, bastante legible.
El obispo de Salamanca , a favor de la expulsión: ”Carta del obispo de Salamanca, Felipe Beltrán, enviada el 5 de Mayo de 1767 a Manuel de Roda en la que expone su apoyo a la política antijesuítica de Carlos III”.

“Colección general de las providencias hasta aquí tomadas POR EL GOBIERNO sobre el estrañamiento y ocupación de temporalidades de LOS REGULARES DE LA COMPAÑÍA que existían en los dominios de su majestad de España , Indias e Islas Filipinas. A consecuencia del Real Decreto de 27 de Febrero y Pragmática Sanción de 2 de Abril de este año “ (“Decreto de Expulsión de los jesuitas de España, despachado por Carlos III el 27 de Febrero de 1767”) Efectivamente , el 31 de Marzo de 1767, con nocturnidad , en la más profunda oscuridad, cuando los jesuitas dormían , fueron detenidos y expulsados . Ya todos los jueces ordinarios de los lugares en los que residían habían recibido las órdenes pertinentes de detención y expulsión por el conde de Aranda
Para todas las providencias, pliegos de cargos ,órdenes etc. sobre la expulsion cf.

4/02/1768 Azara y el monitorio de Roma contra Parma. Azara comenta al Secretario de Estado Grimaldi, la excomunión decretada por el papa Clemente XIII al duque de Parma y ministros, “contra los que han puesto la mano sobre los bienes de los jesuitas” Carlos III –AZARA
Extensísimo discurso, íntegramente reproducido en este blog, en donde se refleja que es “una sentencia papal abusiva” “excomulgando a todos los obispos , sacerdotes y gentes de Iglesia que obedezcan estas leyes”.

Por qué los jesuítas: razón y sinrazón de una decisión capital, Andrés Gallego

Ignacio Larramendi, Impacto en América de la expulsión de los jesuitas.

El impacto de la expulsión fue terrible en América. Los jesuitas, con sus luces y sus sombras, habían sabido captar la psicología indígena, no forzándolos a aceptar por la fuerza su cultura, religión o lengua, pues, evidentemente, ellos ya tenían todo esto, sino, al contrario, insertándose los jesuitas en el ámbito cultural de los indígenas. Buena prueba de ello es la elaboración de un catecismo en lengua guaraní (cf, Yapuguai, Nicolas, “Explicación de el catechismo en lengua Guaraní” con dirección del padre, Paulo Restivo, 1724.
(Para publicaciones de catecismos en lenguas africanas , quechua y angolés cf. al teólogo Jesuita Mateo Cardoso), o hablar chino perfectamente cuando fueron a China (Muy interesante la relación de jesuitas en China que ofrece Wikipedia, “Misión jesuita en China” pág 5). Además, crecidos ante las dificultades, si no llegaban los subsidios reales, cosa que ocurría con frecuencia, ellos ahorraban, convirtiendo pedregales en vergeles. Insertaremos en este apartado una serie de documentos , que nos parecen básicos para explicar lo que fue la salida obligada de la Compañía para la economía e instrucción de las Indias. Enumeraremos aquí algunos de los documentos más importantes.

6/06/1767. Instrucción para la expulsión de los jesuitas de sus misiones en California  “el virrey de México, da instrucciones reservadas al comandante de dragones para que , con escolta, proceda a la expulsión de los jesuitas” La Biblioteca Luis Ángel Arango, escribe en su portal un estupendo y completo capítulo sobre “Los jesuitas misioneros”.
Carta del obispo de Nueva Segovia Franciso Pizarro sobre litigio entre dominicos y jesuitas por sus colegios – AGN Filipinas 76 N102

Mar García Arenas “Los antecedentes de un exilio”…obra ya nombrada , que en su pág 8 y ss. “La expulsión de los jesuitas en Brasil” hace una excelente relación de los sucesos. Son especialmente interesantes los escritos sobre el tema del padre Cordero pags 10-13

Concepción Bravo Guerreiro: “Las misiones de chiquitos, pervivencia y resistencia de un modelo de colonización” (trabajo publicado en el 48 Congreso Internacional de Americanistas).

Guillermo Wilde , “Los guaraníes después de la expulsión de los jesuitas”.

“Relación de la documentación existente, sobre la provincia de Paraguay, en el Archivo Histórico Provincial de Toledo de la Compañía de Jesús (Alcalá de Henares, Madrid) en “Revista Complutense de Historia de América” 17, pág. 261-263

Un libro muy didáctico con imágenes de calidad (en papel estucado) el de Luisa- Elena Alcalá , “Fundaciones jesuíticas en Iberoamérica”.

Respecto de la educación en sus colegios y universidades, los jesuitas también fueron rechazados y criticados de “laxos y débiles.” Innovadores, escandalizaban, pues , por ejemplo, los métodos de enseñanza con juegos, resultaban avanzadísimos (Cf. “Plan de Estudios del colegio jesuita de Cordelles”, por Pauner en “La Ciencia como cultura”, pag. 242 e imagen pag. 243, en el siglo XVIII). Y ya, desde mucho antes, en 1599, la “Ratio atque Institutio studiorum”, fue el documento que formalizó la influencia del sistema jesuita de educación en todo el mundo. Dedicados a prevenir la prostitución, o visitar las cárceles imponiendo la comunión a los presos, o asistencia a condenados a muerte. Aquello resultaba escandaloso para congregaciones de dominicos, franciscanos y agustinos , sus enemigos de siempre. Dicha enemistad jugó un importante papel en la expulsión de la Compañía. Pero a las críticas pedagógicas se unía otra mucho más importante, las disensiones teológicas, el probabilismo, y la aceptación de otros ritos. Demasiadas libertades para el proyecto de control social con la educación que pretendían los gobernantes (Campomanes , “Dictámen Fiscal”).
Wikipedia>Ratio Stuiorum

La actuación del profesor Jansenio de la Universidad de Lovaina para que los jesuitas no impartieran clases a los seglares ni de arte , ni filosofía , ni teología en aquella universidad, es un tema complicado del siglo XVII que demuestra que las universidades en bloque, españolas y extranjeras, tan inmovilistas, temían seriamente los avanzados sistemas pedagógicos de los jesuitas. (Cf. ”Jansenio, las universidades españolas, los jesuitas…”en Universidades J.A. Martinez Bara. En relación a la sustitución de jesuitas por profesores seglares en todas las instituciones educativas de la Compañía ,)
(cf PARES “Expediente sobre controversia por fundación de becas en colegio de jesuitas de Manila “ Archivo General de Indias Filipinas , 85, N 91 Bis
Por último, no olvidemos, la constante colaboración de jesuitas en las expediciones del XVIII. Así en de La Condamine en Perú , con Jorge Juan y Ulloa , el jesuita Manuel Lacunza, gran astrónomo, o el jesuita físico Sebastian Diaz, (cf. Antonio Dougnac Rodriguez, Revista de estudios histórico-jurídicos. “Regalismo y Universidades en el Perú del siglo XIX,” nota 58.

1/05/1683 Carta del Obispo de Nueva Segovia, Francisco Pizarro sobre el litigio de dominicos y jesuitas por los colegios (Manila) “Se muestra a favor de los jesuitas, que tenían ejecutoria del Consejo”  (Archivo General de Indias) Filipinas 76 N 102.
Carlos Alberto Virasoro – La herencia Jesuítica en Santa Fe