El binomio destrucción/reconstrucción

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El binomio destrucción/reconstrucción2020-10-07T15:45:48+00:00

EL BINOMIO DESTRUCCIÓN/RECONSTRUCCIÓN DURANTE LA EVANGELIZACIÓN
ESPAÑOLA

«Tras la destrucción generalizada de todo los que parecía idolatría seguida de castigos y muertes como actos de fe, algunos dirigentes recapacitaron y clérigos también, y decidieron recuperar todo aquello que los nativos añoraban, sobre todo sus libros pictografiados con su temática cósmica como eje principal para una evangelización más fácil, menos cruel». «Comienza así una aculturación suave en donde la misma nobleza indígena va a participar.»
CF Sylvie Peperstraete «Teteo et Ixiptlahuan» «Les dieux azteques et leur iconographie»

Sobre el sincretismo religioso y las crisis de resiliencia indígena de los S.XVI-XVII.

Sobre el espinoso tema de la verdadera conversión al cristianismo por parte de los pueblos de mesoamérica, nos basaremos en el excelente artículo (autor  Guy Stresse)

Basándonos en él, esta autora , asegura: » que tras los largos vaivenes de aculturación cristiana y resistencia indígena, se llega a la interesante conclusión de que una especie de cansancio cultural adobada con los castigos por la idolatría, hacen claudicar por un tiempo cualquier protesta contra la iglesia española.»

Los talleres de creación de códices novohispanos: empezar por el final

Aunque nos ceñiremos al mundo Azteca, (después mundo Mexica ) para el estudio de los códices y también en el conocimiento de Mesoamérica antigua, tenemos que empezar por el final. Es decir, «hemos de reconocer que el contexto colonial temprano (primeros siglo XVI) es imprescindible en la gestación de las fuentes que manejamos para conocer tanto el mundo prehispánico como el colonial y postcolonial (pag.286)». Tal como dice el Dr. Carlos Santamarina Novillo en su excelentísima tesis doctoral que nos ha servido de gran ayuda. «El sistema de dominación azteca: El Imperio tepaneca» tesis que mencionaremos muchas veces en este trabajo.

Como también dice el profesor Santa Marina «las dificultades para encontrar las suturas y separar los elementos de nuestras fuentes que pertenecen al pasado son muchas, así como la clasificación de los códices porque al final resulta imprescindible consultar lo conservado desde el siglo XVI en adelante, para reconocer lo que aquella Mesoamérica ancestral y sus brillantes culturas representaron.» Tal vez, haya algunas pautas, aunque difíciles, para hacer una clasificación de códices prehispánicos mas o menos certera , pero lo cierto es que encontramos muy diversas teorías sobre esta clasificación y la mayoría parten del excelente método de Joaquín Galarza, que nos recuerdan que el asunto no es sencillo.» Los llamados libros pictografiados y los códices pintados que de ellos se derivan, nos cuentan como son destruidas las valiosas pinturas sobre piel de venado y ciervo prehispánicas por los conquistadores españoles , y nos cuentan esta hecatombe cultural claramente, explicándose como vencedores en su narración evangelizadora, que han añadido a sus creencias ancestrales que nunca abandonaron estos pueblos indígenas. Creencias y adoctrinamientos cristianos en una simbiosis, cuanto menos curiosa, pero sumamente inteligente para camuflar la brillantez de las culturas mesoamericanas».

(cf S Gruzinski)

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La colonización de lo imaginario, una historia cultural sobre México

En esta última obra, el Dr. Gruzinski dice «respecto de la revolución de los modos de expresión y comunicación que supuso la intrusión española y el trastorno de las memorias indígenas, la mayoría de los testimonios que conservamos de época precortesiana, fueron elaborados y redactados en el contexto trastocado de la naciente Nueva España». «Así que, antes que nada, lo que ofrecen es un reflejo de esa época» Tan frustante y certero diagnóstico nos abre los ojos a una realidad terrible: la reconstrucción española sobre las cenizas del magnífico impero azteca, no permitió que se colara una sola de sus antiguas creaciones pictográficas. Solo que, tal vez, los imprescindibles ancianos que ayudaron a los monjes españoles, conservaron aquellas extraordinarias culturas en un lugar donde nunca pudo llegar el fuego y la destrucción. En el recóndito Amoxcalli de su memoria histórica y nos salvaron de una pérdida irremediable. Así los códices parecen decirnos que los indígenas vencidos fueron al final los vencedores. Ese llamado sincretismo cultural indígeno-español no produce monstruos. Las pinturas de los bellos y amargos recuerdos, fueron cuidadosamente elaborados por franciscanos, dominicos y nobles indígenas cristianizados en colegios elitistas como el de Santa Cruz de Tlatelolco.
La mayoría de los temas de la cosmovisión mesoamericana antigua, recabada tras la toma de México por estos ancianos aedos de generación en generación, los habían transmitido oralmente a sus descendientes. Pero ahora, en el S.XVI, dichos temas, se encuentran en estos códices coloniales nahuas, junto con la creación cultural mas importante del S.XVI , el alfabeto latino.

Por esto, a pesar de las dificultades de conservación de estos códices y las limitaciones, los hemos elegido como medio vehicular para narrar esta apasionante historia de invasión y aculturamiento que fue la exploración española en mesoamérica. Empezando desde los talleres canónicos del S.XVI , y descubriendo lo que queda en los códices novohispanos de aquel antiguo esplendor mesoamericano. Lo hacemos así porque seguramente la pictografía oral mesoamericana fue totalmente destruida y hemos de acudir a los códices coloniales del s.XVI que nos puedan dar pistas de como eran aquellos magníficos documentos prehispánicos. Esos posibles originales los
encontramos a trozos (Códice Dresde), dispersos y deslavazados por bibliotecas del mundo o por anónimos particulares. Algunos de dudosa datación. En todo, caso copia sobre copia, a través de los siglos y enmascarados en la codicia de marchantes y coleccionistas (Humilde deseo, tal vez sueño imposible: que todos ellos, tras una catalogación imprescindible, sean devueltos a México a disposición de la cultura mundial). CF. El magnífico libro «La escritura en los códices mexicanos» (coordinación Mayán Cervantes ) y en «Códices y escrituras del México Antiguo» de Galina Ershova en cuya pág. 5, el profesor Francisco Barriga Puente dice «La tercera reacción es la frustración que se produce al comprobar que la gran mayoría de los códices estudiados están en el extranjero». «La frustración de no entender la lógica de, por una parte, destruir y quemar en un auto de fe todos los documentos indígenas que se pueda (evangelización española siglo XVI), y por la otra, el hecho de que ahora (Siglo.XXI ), se encuentren atesorados y estén administrados en bibliotecas y repositorios europeos, allende la Mar Océana.» » Esta tercera frustración, mueve a reflexión, independientemente de que uno esté filiado o no a cualquier movimiento restaurador de la cultura del Anahuac.» Efectivamente ya lo dijo antes el grandísimo explorador Alejandro Humboldt en 1803:. «Se han guardado con tan poco cuidado estas reliquias preciosas de la cultura azteca, que actualmente, apenas existen la octava parte de los manuscritos jeroglíficos (Op. Cit pag 11 en León Portilla M: 2003; 177) CF Maria Sten «Historia desconocida de los códices mexicanos».

Un artículo de muy claras ideas y más claras palabras sobre el destino desastroso de los códices mexicanos, que dice así «El saqueo de los libros pintados, los códices de México, no tiene igual».
«Quince se encuentran en París (en la nota 2 los enumera según León Portilla, en su obra «Catálogo»…)» «Tres en Madrid, cinco en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, cuatro en la del Vaticano. Tres en Viena, dos en Florencia y en las bibliotecas publicas de Liverpool, Dresde, Bolonia, Nueva York, Berlín, Nueva Orleans y Basilea, que poseen uno cada una.» Luego pasa al anecdotario curioso de los códices, como el del Códice Borgia, juego de los niños de los príncipes Giustiniani (pag. 46) o la coletilla que acompaña siempre al magnífico y bellísimo códice Vindobonensis: «Lo mas probable…»Coletilla tambien del cödice Laud (P´ag. 49) O la historia del códice mendocino «comprado por la triste suma de cinco libras esterlinas por el capellán inglés Richard Hakluyt» (pág. 49).

Con estos y otros desastres que siguieron a la quema generalizada de los códices (siglo XVI), no solo por nuestros acusados españoles , sino por otros desastres endógenos nahuas, tal vez tendríamos que invocar a los nobles yucatecas , quienes resucitando de entre sus tumbas, rescataran todos los códices originales robados , tal como narra el mágico libro de Andre Armandy «El demonio azul»·