El siglo XVIII siglo de las luces y La Ilustración

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El siglo XVIII siglo de las luces y La Ilustración2019-05-06T08:33:40+00:00

No quisiera empezar este apartado de forma trágica para una época tan decisiva e influyente en nuestros días, pero no podemos olvidar que el siglo XVIII es, ante todo, un siglo de contrastes vertiginosos, los grandes hombre ilustrados desencadenan una ola de revoluciones y sangre plena de cabezas cortadas y muertes patibularias que, por otro lado, es el producto de imbuir ideales, aspiraciones y derechos en las mentes de pueblos adormecidos durante siglos por el servilismo, la mansedumbre y la resignación ante monarquías absolutistas y poderosos dominantes. Claro está que estoy hablando de la Revolución francesa  (1789), No ha habido un movimiento más importante y cruel a la vez, que sacuda con tanta fuerza la rebeldía que ha de tener un pueblo ante la opresión-  Sus lemas de “libertad, igualdad y fraternidad “, son inmortales. Francia, con sus grandes hombres “ilustrados”, es y será siempre nuestra guía. Morigerados y serenados los aspectos mas terribles de aquella Revolución, hemos de admitir sin reservas, que la Causa dio a los pueblos  el instrumento para avanzar en libertades y derechos. Espero y deseo que no lo olvidemos nunca. Magnífico prefacio de Jean Barbey en la obra de Stephane  Mouré, «L’ennemi au siècle des Lumières«.

Pero ¿Qué pasaba en el resto de Europa antes del estallido de la Revolución Francesa?  Todo se balanceaba vertiginosamente. Así es que cuando   Horacio Walpole  conde de Oxford, primo de Nelson, se levantó a hablar  ante el Parlamento inglés con su larga peluca rizada y sus togas negras, nadie allí preveía que lo que iba a decir  iba  a ser lo más importante para el equilibrio europeo del siglo XVIII  y de muchos siglos venideros después.

Esto es: cuando pronunció la famosa frase de “balance of power”. Corría el año de 1714 y el  tratado de Utrecht estaba recién horneado, caliente todavía la infinita  sangre derramada y las absurdas carnicerías de la Guerra de Sucesión. Así que a las palabras de Walpole siguió el silencio impresionante que acompaña siempre a la genialidad, al respeto por la brillantez  y , sobre todo, a dar en el centro de la diana. El equilibrio europeo, al parecer, se había roto por aquel rey-sol, que quería gobernar el mundo para su nieto. Pero no era así. Aquel equilibrio, que hizo añicos la Paz de Westfalia, lo había producido un símil pacientemente construido en España durante la larga espera de la muerte del rey Carlos II. Es decir, su absurdo y amañado testamento, nombrando heredero a un extraño duque de Anjou (luego Felipe V) nieto de Luis XIV, su enfermedad, al fin, fueron los detonantes  para que la ambición de los reyes y príncipes europeos, lucharan hasta la extenuación por el suculento pastel que había dejado el Hechizado. Afloraron, de pronto, los deseos hegemónicos de gobernar el mundo, malamente disimulados por aquellas costosas y frágiles paces de Westfalia, Pirineos  y Oliva.

En Utrecht, tras jugar a la ruleta rusa de los caprichos reales, se intentó reconstruir el perdido equilibrio europeo, dándole en la real testa a Luis XIV y Felipe V, por sus renuentes deseos de unir las coronas de Francia y España y así, desequilibrar los poderes del resto de Europa (artículo VI del Tratado de Utrecht). Sobre todo se consiguió  que tan importante alianza de poder y sangre, no fuera un dique insalvable para el floreciente comercio inglés en América latina, conseguido fatigosamente también en Utrecht. Los intereses comerciales ingleses dependían del freno y manipulación de las políticas europeas, sobre todo de la española, pero, por favor, no insistamos más en la idea de que el posterior Imperio inglés, se sirvió de la sangre española de estos siglos para llegar a ser la gran potencia que ha sido y es en nuestros días.

La tozudez de España y Francia, que no aceptan los convenios de Utrecht en toda su extensión, hacen que la cruenta Guerra de Sucesión, ya sin esperanzas de victoria, llegue hasta 1714, todos con la lengua fuera, y la paz de Rastatt Otro nuevo problema, la invasión de Escocia por los Hannover, hacen que Inglaterra intervenga para desbaratar los proyectos de esta invasión y, desde luego salvar así al mundo de peligrosísimas y extrañas alianzas. Se firma el  Acta de Unión Inglaterra- Escocia, con un Parlamento único y leyes únicas.

Además Inglaterra, como la gran potencia marítima que era, se ocupó del dominio y “acondicionamiento” de las difíciles y peligrosas rutas comerciales y mano de obra barata para la explotación de su comercio con su magnífica flota.

¿Cuál es el panorama europeo tras Utrecht y Rastatt?

España pierde Gibraltar  y la Isla de Menorca y la base de la economía de las Indias, esto es los esclavos  africanos, son cedidos a los negreros ingleses al concederles, sin condiciones, el asiento de negros  y el navío de permiso. Hemos  de recordar aquí    como   la   trata negrera  y el esclavismo es, otro pilar de sangre, terror y muerte en el que se apoya el siglo “de las Luces”. Sombría estela de dolor y muerte que oscurece esas luces y que, aunque nace en siglos anteriores, florece con especial virulencia con las poderosas Compañías Comerciales del siglo XVIII.

Francia conserva sus fronteras, pero la monarquía francesa queda debilitada por la terrible deuda  económica que genera su desprestigio, hasta desembocar en la revolución de 1789.

Portugal, mantiene sus territorios y aumenta sus colonias en Brasil. También consolida sus posesiones   en la costa africana.

Inglaterra, la más favorecida, obtiene de Francia: Bases  en Canadá, provechosas pesquerías en Terranova, Isla caribeña de S. Cristobal y una sustanciosa revisión de las tarifas aduaneras francesas en favor de las manufacturas inglesas.

“El miedo al inglés” controlaba puntos estratégicos y rompía el mar y el territorio en “apartados” que no entorpecieran la movilidad de sus flotas comerciales en el Mediterráneo.

Así que cuando la expedición inglesa de Vernon llegó a Cartagena de Indias, Blas de Lezo, salió valientemente a su paso y dijo aquello de “Hasta aquí habéis llegado.”

La explosión de expediciones hacia las Indias Americanas provoca un trasiego increíble en los océanos del mundo. Por otro lado una rivalidad entre los países.

Todo lo que parecía muy emocionante y admirable, en realidad va a provocar sangre, masacre y violaciones de derechos humanos. Esquilme y depredación de los territorios conquistados. Esto, por no hablar de la trata negrera y la creación del esclavismo. Las grandes compañías negreras (Real Compañía de Filipinas, Compañía Holandesas VOC, VIC) trasladan los tesoros americanos a sus respectivos países basándose en la esclavitud y la trata negrera.

De este asunto sin embargo se derivan dos consecuencias importantes: una muy buena, la creación de la cartografía marítima, que abre al mundo intercambios esenciales de cultura y bienestar. El conocimiento de los tesoros de las Indias Americanas.

Adjuntamos aquí un magnífico portal temático en el que la fundación Mapfre junto con la Fundación Ignacio Larramendi y otros autores prestigiosos como  Samper, etc.,  nos ofrecen un estudio insuperable  sobre “Viajes científicos Ilustrados”, consiguiendo páginas  estupendas sobre las expediciones de Jorge Juan y Ulloa y Alejandro Malaspina , cuyos detalles incluiremos en nuestros apartados sobre estos temas. Agradecimientos…

Antes de entrar en el tema de las expediciones y, siguiendo a Emilio Soler (“La geografía y la Ilustración española…”) pag. 20 y ss., habría que analizar el de  “la moda de los viajes”, que, como en nuestros días, recorría todo el siglo XVIII.

“La llamada literatura de los viajes, obtenía grandes éxitos de venta en un Reino Unido que se aprestaba a conquistar el mundo con sus expediciones. Era un tipo de literatura que se compraba masivamente por el afán desmedido de conocer nuevos y exóticos territorios. “Y una carta de presentación para marinos-comerciantes”.

“La descripción de playas paradisíacas, en donde se celebran danzas y canciones y un cacique afable con sus esposas e hijos, toda una literatura sobre ‘el buen salvaje.” “La fantasía de las experiencias viajeras, se cuela en las expediciones y, nace así, una cartografía literaria o de gabinete.” Resulta imprescindible citar aquí el magnífico trabajo de la BnF “Les cartes marines», en donde la profesora Mireille  Pastoureau, incluye en su artículo “Les grands voyages scientifiques” (Los grandes viajes científicos), un interesante apartado: “Derniers Mythes” (Últimos mitos), una serie de fantasías cartográficas en las que cayeron, sin dudar, geógrafos reales como el gran Guillermo Delisle o el admirado cartógrafo Philippe Buache (“Cartes des nouvelles descouvertes du Nord…” (1752) Así el descubrimiento por el explorador español de la Fonte,” al remontar la costa californiana,  de un  paso o curso de navegación interior, con un estrecho subsidiario, que permitía pasar del Océano Pacífico a la Bahía de Hudson” Las principales expediciones , como las de James Cook y La Perouse, fueron a comprobarlo.  El conde de La Perouse,  llega a Chile en 1767. En el mapa levantado para su expedición se aprecian cuatro establecimientos rusos al N. de California.

Uno de ellos, en Nutka, muy cercano al establecimiento español en Monterrey. El ministro de marina e Indias, Valdés, pone el grito en el cielo y ordena al virrey de Nueva España, Fernando de Gálvez, la salida de una expedición para ver que está pasando. Comandada por Haro y Martínez, quienes se aseguran de que no hay factorías rusas en Nutka, sino una base comercial de pieles en Onalaska cerca de Alaska (F. de Bordejé y Morencos “Cartografía y navegación españolas en el siglo XVIII”) Un asentamiento inexistente. Pero el tema de Nutka, nos dará todavía muchos problemas y casi desencadena una guerra con Inglaterra, después de que Francia nos dejara mas solos que la una en este asunto “pues aunque España pedía la aplicación del Pacto de Familia, la petición española se retrasaba y no era presentada ante la Asamblea francesa. Así es que el 24 de julio de 1790, se firmaba en Madrid , entre el enviado inglés Fitz-Herbert y el conde de Floridablanca la llamada “convención de Nutka” con la que se pretendía  salir del apuro “con este convenio España se veía obligada a abandonar sus derechos exclusivos en la Costa del NO de America” (Pilar Cuesta, “José Espinosa y Tello y su aportación a la Historia de la Hidrografía«).

Respecto al tema del estrecho o paso de Anián,  por fin, Vancouver, ya en 1794, negó su existencia (yendo como joven marinero con Cook, controlando la nave “Resolution” en 1772, en la expedición del Pacífico Sur y la Antártida, gritó “ne plus ultra”. Esto es “¡no hay nada más allá!” El fue la persona más cercana al polo Norte” “Con la responsabilidad de terminar la cartografía de Cook,” “Al contrario de otras expediciones, la suya no llevaba ni pintores, ni científicos , a excepción del cirujano Archibald  Menzies” “Pero, no   pretendía como en la expedición de Cook , encontrar la entrada de un camino hacia el Atlántico,  sino solo demostrar que no existía”. “En su diario de a bordo, dice: “Confío en que la precisión con la que se han hecho los reconocimientos de la costa  NO de América, disipará toda duda y dejará de lado toda opinión  sobre un paso del NO. ”Au delá de la cárte Capitan  Vancouver: expeditions”. Sobre la excelente cartografía de Vancouver “Cartes La cote du Pacifique, XVIII siecle, Les Voies de la découverte”. Sobre cartografías más o menos inventadas Mariano  Cuesta Domingo “El observador ante el mapa.” Cartografía y retórica” en “Un mundo por descubrir en el siglo XXI” Real Sociedad geográfica en pdf, sobre la cartografia de las expediciones ilustradas y la cartografía de despacho de Tomás López, VargAS Machuca y Malaspina. ((Malaspina incluyendo toda la Patagonia como territorio chileno). Otras ilusiones geograficas la isla de Yeso en Japón, se detallan en este artículo.  Se incluyen, además, dos deliciosos mapas míticos: ” La carta del río Amazonas hasta la confluencia del Tapajos” del siglo XVII,(Bnf Departament deCartes et Plans, CPL  GE SH 18 PF 166 DIV 1 P4), en donde su autor, N, Comberford, coloca dos Amazonas en el brazo del río.

Y “la carta de la Isla de Ieso y de sus alrededores”.

Sobre invenciones y ficciones literarias en los viajes, diarios  cartografía e imágenes de las  las expediciones  científicas del siglo XVIII  (las excelentes conferencias  artículos  y en  “Le voyage scientifique: une invention du XVIII siecle” de Recherche sur la Litterature de Voyage.)  Magnífico portal sobre pocas verdades y muchas fantasías literarias en las narraciones , diarios de viajes, imágenes y descripciones de estos viajes.  Bibliografía magnífica

Así como también el delicioso y sabio y ameno trabajo en francés   de la universidad de Poitiers: “Traversées. Recits de voyages des Lumieres”.

Siempre nos había llamado la atención la recurrencia de imágenes entre exploradores eminentes  (Malaspina copia a Cook) y en algunos tópicos a la hora de tratar vidas de indígenas  Echamos en falta un estudio completo y crítico sobre la etnografía de las expediciones, así como de todo el imaginario urbanístico de las vistas de ciudades y puertos de las mismas. Hemos de citar aquí la magnífica obra de Ema Sanchez Montañés y Leoncio Carretero Collado “Los pintores de la Expedición Malaspina en la Costa Noroeste”. “Una etnografía ilustrada” Colección de acá y de allá” Fuentes etnográficas nº 10  C.S.I.C., Madrid 2013. Ambos expertos autores hablan con acierto de esas imágenes “de repertorio” de los mas importantes exploradores mundiales del siglo XVIII. Sobre ellos volveremos en la etapa malaspiniana del NO refiriéndonos a la cartografía,   otro portal magnífico sobre mapas alegóricos, y fantásticos  The Public Domain Review,  en este caso sobre amor y matrimonio: “Allegorica Maps of love, Courtship  and Matrimony” que remite a otro portal, este sobre cartografía imaginaria», Imaginary Maps  Archives- Barron Maps, con magníficas imágenes y resolución.

Añadiremos también una obra de referencia, inserta aquí, la de Katharine Harmons, “You are Here: Personal Geographies and Other Maps of the Imagination” (2004)

“Al lado de los viajes reales  y sesudas expediciones político- científicas no hay mas que  subgéneros literarios inspirados en  estructuras viáticas del imaginario de literaturas fantásticas. “Hemos de hacer distinciones entre los llamados “viajes extraordinarios”, que son relatos de viajes ficticios aunque dentro de un decorado geográfico real».

Lo que parece ocurrir en las importantes expediciones de todo el mundo durante el siglo XVIII. Puesto que su interés primordial era comercial,  y muy comercial era la literatura de viajes en el siglo de las luces. Así es que todas estas expediciones en todos sus aspectos: (Diarios de navegación, informes, cartografía, imágenes) vienen envueltos en una espesa capa de fantasía que hace mucho más amena su lectura y mucho más agradable su visión. Insistiremos en este asunto, pues encontramos pocos casos en los que se haya separado el grano de la paja, aunque la expedición Malaspina pueda ser más excepcional en este tema, sobre todo por la visión europeísta del mismo Malaspina, quien al imitar a grandes exploradores europeos que le precedieron, no solo los ensalza de este modo, según la costumbre dieciochesca, sino que crea una cartografía mucho más perfecta y real. Aunque desgraciadamente, también aquellos “grandes exploradores” estuvieran contaminados. (“Diderot Supplement voyage bougainville”). “Se trata de describir mundos ficticios de modo creíble y verdaderamente. Los modelos utópicos presentes en las grandes expediciones son principalmente renacentistas y se encuadran entre la revolución inglesa de 1688 y el progreso de las ciencias con genialidades como Galileo, Descartes o Newton” “La ficción viática es un modo usual de expresión a finales del siglo XVIII  Pero cuando Cook prueba la inexistencia de un Continente Austral, “las terrae incognitae” desaparecen  poco a poco de los espacios Cartográficos, aunque el interior de los continentes   africanos y americanos resiste todavía en los mapas. Lentamente,  se va disminuyendo la traza utópica cartográfica “Pero como  diría Lamartine, las utopías son, a menudo, verdades prematuras” Efectivamente. Eso  fue lo que ocurrió con los buscados pasos interoceánicos haciendo guiños y ocultándose siempre a los esforzados exploradores y dejando en ridículo a los más respetados geógrafos, hasta  Amundsen. Desde el siglo XV- hasta finales del XVIII, una utopía. Con Amundsen una verdad. Los viajes imaginarios que conducen a utopías son recurrentes en grandes exploradores así  Bougainville en su “Viaje alrededor del Mundo”. Además la duda del relato directo de mano del autor del viaje no es segura. Generalmente, las notas del viajero son confiadas a un relator, que no ha viajado y  que da forma, ayudado  de compilaciones diversas, a una relación que combina el diario del viaje, la cronología personal del viajero, y un tratado sintético que reúne la política, la situación social  y la etnografía. Estos relatos tienen diversas funciones (consolidar el prestigio internacional de los países que subvencionan estas expediciones, que suelen   ser muy costosas, la defensa, protección y reforma político-económica-administrativa del Imperio colonial de dichos países y la propaganda favorable al conocimiento científico en el siglo XVIII). Raramente llegan a ser éxitos literarios tan solo cuando confluyen en el viajero condiciones de alta sensibilidad, cultura y mundología. Como ocurrió con el abad de Choisy, enrolado en la expedición marítima de las Indias. Su sensibilidad personal ante las cosas, que vió y experimentó y que hacen de sus viajes, en apariencia idénticos a otros de la época, producciones singulares, originales y de alta calidad. La mayoría de viajeros y exploradores no transcienden lo personal, cuidándose solo de relatarnos las peripecias de sus experiencias personales. Generalmente tienen que ver con su proyecto profesional. Así el comerciante luce en sus viajes su competencia internacional, el misionero habla de sus fundaciones y actividades de captación religiosa.

Se pueden ver Los ilustrados aquí.

Filosofía política de la Corona en Indias.

Finalmente diremos  que los viajes y expediciones en España  tienen dos fases muy diferenciadas,  una primera fase temprana de los   siglos XV-XVII, con pocos medios y escasa formación cartográfica, y otra, la de los viajes y expediciones de la Ilustración en el siglo XVIII, sobre la que se basa esencialmente esta página , en la que la imitación de las grandes expediciones europeas con más medios y mejores conocimientos cartográficos, nos hacen avanzar en la búsqueda de mejores rutas comerciales (Francisco José González , “Fuentes documentales y bibliográficas para el estudio de las expediciones científicas de la España  Ilustrada”, Cuadernos de la Ilustración y romanticismo, nº 2, 1992.