Un origen AZTECA cavernario. CHICOMOZTOC

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Un origen AZTECA cavernario. CHICOMOZTOC2020-11-12T15:40:17+00:00

Un origen AZTECA cavernario. CHICOMOZTOC

La salida del lugar de las siete cuevas (CHICOMOZTOC) es un relato de origen Totelca, frente a la salida de AZTLÁN (Lugar de la garza blanca) Versión mexica de la salida: Codex “Historia Tolteca-Chimicheca”.

Y en el excelente artículo de Cecilia Rossell Estilo y escritura en la Historia tolteca chichimeca Desacatos no.22, México sep./dic.2006, encontramos magníficas explicaciones sobre el códice mixto del siglo XVI “Historia tolteca-chichimeca”, “un relato retrospectivo que comienza con el abandono de su capital en Tula, Hidalgo, en el siglo XII, para finalmente establecerse en Cholula, Puebla, a donde llegaron acompañados de otros grupos llamados chichimecas, quienes entraron en conflicto por las tierras de Cuauhtinchan, Puebla, con pueblos que ya habitaban allí, lo que motivaría en el siglo XVI la elaboración de dicho códice.”

Traemos aquí una magnífica tesis que, aunque en portugués, goza de una excelente redacción y de imágenes estupendas sobre el tema tan debatido de Chicomoztoc

Interesante desde el principio, esta tesis desbordante de actualizaciones que derrumban encumbrados asertos del pasado, dice en su resumen introductorio: “La hipótesis inicial que manejamos es que las representaciones cargadas de un importante elemento identitario de instituciones políticas prehispánicas (altepeme), pasaron por profundas transformaciones en sus usos y funciones para continuar a ocupar un papel central para las concepciones nahuas de historia y poder político que revigorizarán a las élites nahuas de la Nueva España, quienes recreaban las historias de sus antepasados a la luz del nuevo contexto histórico, utilizándolas incluso ante tribunales para demostrar su legitimidad sobre posesión de tierras y privilegios ante las duras instituciones del gobierno novo-hispano” “Por tanto consideramos que las conclusiones sobre los distintos usos historiográficos de Chicomoztoc en los relatos nahuas coloniales de la primera época, nos ayudarán a entender como actuaban las élites nahuas en un duro momento colonial marcado por la pérdida de sus privilegios ante el creciente poder de los españoles”

Magnífico, como su afirmación de que el principal interés de la tesis es un análisis comparativo de las diferentes representaciones de Chicomoztoc.

Chicomoztoc lugar milagroso de transformación y liderazgo.

“Las distintas y numerosas referencias a Chicomoztoc, tendrán en común , el hecho de ser un lugar donde se ejecutaban una serie de eventos que provocaban una profunda transformación en unos pueblos migrantes confiriándoles una nueva identidad étnica adelantando las futuras relaciones con pueblos vecinos”(p.g 14) y más adelante: “Las narraciones históricas nahuas desde la salida de un lugar privilegiado, antes de la fundación de su altépetl, representarían la conformación de unidades relativas a sus partes constitutivas y tendrán un papel fundamental en la legitimidad del tlatoaní o gobernante y en la posesión de un nuevo territorio” y con una rotundidad clarísima: ”Los códices históricos nahuas prehispánicos no sobrevivieron al impacto de la Conquista” “Después de la llegada de los españoles las historias nahuas continuaron siendo registradas en códices pictoglíficos y también en textos alfabéticos producidos en los siglos XVI y XVII” “Esas historias coloniales fueron compuestas con base a registros contenidos en los antiguos códices indígenas y también en los relatos de tradición oral, de modo que podemos identificar en ellos cierta uniformidad de contenido y estructura por estar vinculados a determinadas instituciones de saber y memoria de tradición nahua”.

“Pero identificar el mantenimiento de una misma estructura narrativa en esas historias, no significa afirmar que los manuscritos coloniales sean copias fidedignas de los antiguos libros, sino solo reelaboraciones que se adecuaran, en diferentes niveles, a la progresiva imposición de la religión católica y de un nuevo poder político”.

Códices nahuas coloniales novohispanos o la forma hermosa de resiliencia indígena

La producción de historias nahuas coloniales no fue una simple copia de documentos antiguos, tampoco una respuesta automática a demandas de origen castellano, sino un proceso complejo que aseguraba y garantizaba el funcionamiento de la antigua tradición en un contexto totalmente diferente, preservando con cuidado de preservar sus elementos fundamentales, constitutivos de la identidad de grupo y también tales obras debían persuadir a nuevos interlocutores, autoridades españolas y ante los pueblos indígenas, estableciendo así un doble diálogo” La bibliografía citada sobre la Historia tolteca-chichimeca es de gran solvencia (pág. 19) notas 14 ss.

La información de los códices y la belleza de las imágenes del anexo dan a esta tesis una altura intelectual muy especial sobre todo a partir del capítulo 2 “Las representaciones de Chicomoztoc en las historias nahuas coloniales: semejanzas y diferencias” en donde la autora empieza analizando el topónimo Chicomoztoc o, “Lugar de las siete cuevas” (topónimo nahua compuesto por chicome (siete) oztotl (caverna) y el sufijo locativo c (en), y como está acompañado de otros topónimos como el de Aztlán En relación a los distintos análisis, nos detendremos “en los usos historiográficos y las funciones sociopolíticas del pasaje de Chicomoztoc y las transformaciones de las historias nahuas a lo largo del periodo colonial temprano (cap. 3) a partir de las representaciones pictóricas que son:

– Dos en la “Historia tolteca-chichimeca:


Figura 3 – Primeira representa..o de
Colhuacatepec-Chicomoztoc na Historia tolteca-chichimeca: os quatro

LA ICONOGRAFÍA DE LOS FOLIOS DE “LA HISTORIA TOLTECA-CHICHIMECA”

Esta pintura manuscrita del centro de México, es parte de un conjunto de anales escritos en náhuatl llamado Historia Tolteca-Chichimeca. Esta escena muestra un momento en una larga historia indígena, ambientada cuatro siglos antes de que se crearan los anales a mediados del siglo XVI. La pintura muestra a dos líderes toltecas en la parte inferior, que llaman a los guerreros que residen en la cueva en forma de flor que domina la página. Como una representación de hace mucho tiempo y un lugar lejano, esta pintura muestra una forma en que el mundo nahua de los antepasados podría tomar forma a mediados del siglo XVI.

3. Iconografía

La imagen de una cueva con siete lóbulos domina la página. Se llamaba Chicomoztoc y era un lugar de origen primordial entre los indígenas que vivían en el centro de México. Su forma de útero era una referencia visual de él como lugar de origen. En su parte superior, la forma rizada es un glifo para el topónimo náhuatl Colhuacatepec, o Cerro de los Ancestros. Se creía que la cueva de Chicomoztoc estaba en un desierto lejano, como sugieren los cactus espinosos que se ven en su exterior.

Dana Leibsohn y Barbara E. Mundy

“El folio 16 que aparece en este artículo es una de las escenas más conocidas de la imaginería mesoamericana relacionada con el mítico Chicomóztoc y la salida de los grupos chichimecas que habitaban en las cuevas ubicadas dentro de la gran montaña. Según el relato de la Historia Tolteca- Chichimeca Icxicóhuatl y Quetzaltehuéyac, guías, dirigentes y sacerdotes de los toltecas, regresan al Coliuhquitépetl o Colhuacatépec (cerro torcido, cerro de los abuelos o antepasados) para buscar aliados que los ayudasen a pelear contra los xochimilcas y los ayanpanecas que se habían rebelado del dominio tolteca tras la derrota que éstos habían infligido a los olmecas y a los xicallancas por el control de Cholula”. ”La escena muestra la llegada de Icxicóhuatl y Quetzaltehuéyac al pie de la gran montaña para tratar de hablar con los siete grupos chichimecas (aunque en el texto se mencionan a ocho) y convencerlos de que vayan a la guerra con ellos y vencer a sus enemigos. Según el texto en náhuatl, los siguientes son los grupos chichimecas que salieron de Chicomóztoc: los cuauhtinchantlacas, moquihuixcas, totomihuaques, acolchichimecas, tzauhctecas, zacatecas, malpantlacas y los texcaltecas. En el pasaje que transcribimos a continuación (tomado de la edición de Kirchhoff, Odena y Reyes García, 1989, pp. 162-164) se aprecian los diálogos y la riqueza discursiva del náhuatl, que son el complemento adecuado para comprender mejor el significado de los glifos y de los elementos pictográficos plasmados en el códice” Esto es lo que nos explica el gran investigador Manuel Hermann Lejarazu en su artículo “Relato sobre la salida de los chichimecas” en la revista genial “Arqueología Mexicana” núm. 142, págs. 84-85.

No podemos obviar la excelente obra del investigador Marcos Méndez en la página “Tannhäuser Cabaret” y su estudio excepcional y completísimo del Códice Boturini

En relación al folio 16 de la “Historia tolteca-chichimeca” (Chicomoztoc) , dice: ”En cada nicho hay un grupo y en la parte inferior, pintados de negro, se encuentran los dos caudillos legendarios Quetzalteueyac e Icxicouatl que les habrán de conducir. En la parte superior, un sacerdote cubierto con la piel de un animal está realizando la ceremonia del fuego nuevo, que veremos más adelante, y en la superficie, junto al característico cerro torcido de Culhuacan hay un paisaje desértico formado por cactus, mezquites y biznagas”. Códice Mexicanus. Láminas 22 y 23. ˝BnF.

“En este curioso códice El tlacuilo juega con la línea horizontal en la que va situando las teselas de los a.os para mostrar que se encuentra abajo, que en este contexto podemos interpretar también como .adentro. Las huellas del grupo se dirigen también hacia abajo, hacia Chicomoztoc, lo mismo que Huitzilopochtli, representado por un colibrí. De los nichos de la cueva salen líneas rojas que van hasta los pictogramas de los grupos que se unen a los aztecas en este lugar legendario. En el centro de la cueva hay una línea rosa que no consigo entender qué es y en el centro un gran árbol que cruza la línea del tiempo para emerger en el plano de los seres humanos.” Importante visitar esta página, así como su magnífica selección de Bibliografía web.

Volveremos a ella en otro lugar Siempre agradecidos.


Códice Mexicanus mmfilesi por marcos méndez filesi se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribucion-Compartir Igual 3.0 Unported.

Y en lo que se refiere a la descripción del folio 16, que nos ocupa, no se encuentra nada mejor ni más sintético que lo que narra el profesor Navarrete “Orígenes” / dossier / Febrero de 2019 de la siguiente manera:

“La Historia tolteca-chichimeca, pintada y escrita a mediados del siglo XVI por los habitantes nahuas de Cuauhtinchan, Puebla, nos ofrece tal vez la imagen más hermosa y apelativa: una montaña desértica, cubierta por peñascos, biznagas y otros cactos, en cuyo interior se abren siete cavernas de forma lobular con un revestimiento orgánico que las hace parecer siete úteros, de los que nacen siete grupos diferentes de pueblos chichimecas.” “En el texto acompañante se describe este lugar subterráneo como un avispero y se dice que sus habitantes sólo sabían zumbar, hasta que dos dirigentes y sacerdotes provenientes de la gran ciudad de Cholula vinieron a sacarlos de su morada cavernosa.

Quetzaltehuéyac e Icxicóhuatl —cuyos dos nombres se suman para formar el apelativo de Quetzalcóatl, rey y sacerdote tolteca— realizaron complejos rituales para “adelgazar” el cerro y extraer a la superficie de la tierra a los chichimecas”.

“Luego les ofrecieron de comer granos de maíz que les permitieron aprender a balbucear y rápidamente a hablar náhuatl”. “Tras una ardua negociación, los convencieron de que los acompañaran de vuelta a Cholula para ayudarlos a conquistar la región”. “Después los hicieron pasar además por una compleja ceremonia de iniciación: los acostaron como penitentes encima de mezquites y biznagas, donde recibieron la visita de águilas que los alimentaron con restos de sus presas de caza”. “Así transformados en toltecas-chichimecas, y aliados con los toltecas-chichimecas de Cholula, viajaron a la gran ciudad y sometieron a sus antiguos habitantes”. “Como recompensa, estos siete grupos toltecas-chichimecas se establecieron en sendos pueblos aledaños a la gran urbe: empezando por Cuauhtinchan, donde permanecieron hasta el siglo XVI”

Acabando con rotundidad: “Chicomoztoc mas que un lugar singular, era un topónimo que se podía aplicar a cualquier sitio donde se realizaran ceremonias recurrentes como las descritas”. “Chicomoztoc no existía; se fabricaba por medio de la acción

La explicación de esta imagen la encontramos en el magnífico artículo del doctor Enrique Florescano “El Altépetl”.

“Luego el Mapa de Cuauhtinchan 2 ofrece diversas imágenes del centro político y ceremonial de Cholula, donde se advierte la pirámide levantada en honor de Ehécatl-Quetzalcóatl y escenas de la batalla que ahí tuvo lugar“. Resulta imprescindible consultarlo para aclarar las idas y venidas de los tolteca-chichimecas y, sobre todo, por basar todas sus afirmaciones en códices y documentos.

(Cf. el estudio de la doctora Valerie Benoist del colegio Grinell de Iowa:

UNA RUPTURA DE “LA TIRANIA DEL ALFABETO” EN LA HISTORIA TOLTECACHICHIMECA

Muy importante la magnífica página de “Pueblos originarios”.

Historia Tolteca Chichimeca.

El estudio completo de todos los códices acompañando el estudio iconográfico de los manuscritos, hacen esta página imprescindible para el estudio de cualquier códice Agradecimiento LOS AZTECAS: PRINCIPIOS, los Chichimecos de John Pohl. Desde la insuperable página FAMSI.

El gran investigador sobre Mesoamerica , dedica, con una impecable traducción al español, unas palabras al folio 16r “La historia Tolteca-Chichimeca representa a Chicomoztoc, o las Siete Cuevas de Aztlán de las cuales las primeras tribus chichimecas surgieron antes de invadir la cuenca de México para convertirse en aztecas. Nota las diferentes variedades del nopal, órgano-cañeria y cactus de barril, indicando que Chicomoztoc se igualó con los desiertos remotos del norte” haciendo referencia al nopal en la cabecera de la página como símbolo de su posterior poder technoca”.

No podemos obviar el interesante estudio de: Mengin Ernest. Commentaire du Codex mexicanus n° 23-24 de la Bibliothèque Nationale de Paris. In: Journal de la Sociétédes Américanistes. Tome 41 n°2, 1952. pp. 387-498;doi: en el capítulo II MIGRACIONES DE LAS TRIBUS MEXICANAS DESDE SU PARTIDA DE AZTLAN HASTA SU ASENTAMIENTO EN MÉXICO TENOCHTITLÁN en la pág 422 y sobre el folio 16r. el autor dice: “después de un repertorio calendárico, en el año 3 silex (1196), debajo de la relación de años, vemos en esta tabla VII (fol. 16 r), los hieroglifos de las tribus que , de izquierda a derecha, son las siguientes : Huexozinta, Matlatzinta, Cuitlahuaca, Tepaneca. Xochimilca y Chalca”.

Muy interesante la imagen de Chicomoztoc en el Lienzo de Tlapiltepec, de numerosos homónimos (Lienzo de Oaxaca de Antonio de León etc.) en donde dice: “En el Lienzo de Tlapiltepec, la primera imagen es la de la Cueva de Origen: Chicomoztoc o Cueva 7. (IMAGEN 71)”
“Recordemos que la forma de esta figura ya aperece en el relieve de Chalcatzingo que analizamos en el capítulo anterior y que connota un vasto campo de significados, como el origen de la vida y la sabiduría de los ancestros.” “La misma forma geométrica parece haber sido el esquema subyacente del Lienzo de Otla: encontramos que los sitios más relevantes se ubican en posiciones que en su conjunto reproducen este esquema. ”El análisis geométrico nos permite “ver” las formas serpentinas en la composición del lienzo que reproduce el esquema formal del Chicomoztoc (cueva de origen, representada como boca de serpiente) pero también en las mazorcas del signo toponímico de Otla mismo” “Tales asociaciones visuales pasan desapercibidas a primera vista en el lienzo colonial, pero se descubren con un análisis más profundo de la estructura geométrica”. “La referencia velada al Chicomoztoc se expresa una vez más en el número de las siete casas que representan el Otla colonial: con esto la comunidad cristiana (con su iglesia, campana y cruz) afirma su firme propósito de seguir siendo un Chicomoztoc en la nueva realidad social y religiosa”.

Chicomoztoc (Lienzo de Tlapiltepec)

Espacio sagrado y geometría. Capítulo 3. OTLA.

La imagen completa de la lámina, la encontramos en el excelente artículo EL LIENZO DE OTLA MEMORIA DE UN PAISAJE SAGRADO EL LIENZO DE OTLA Edición e interpretación del manuscrito recién descubierto, acompañado por los cortometrajes “La Epopeya de la Princesa 6 Mono y del Gran Guerrero 8 Venado” y “Cantero ”Víctor Hugo Ruíz Ortiz Maarten E.R.G.N. Jansen. Ver pág. 34.

Pero donde esta imagen resulta más comprensible es en la pág. 22 de Florescano, “El altéplet”, donde el investigador dice: “Como se ha visto, Ehécatl es la deidad que promueve la creación del Quinto Sol en la Tollan primordial y quien mil años más tarde estará presente en la fundación del reino mixteco de Tilantongo, bajo el nombre de 9 Viento ”Pero lo que causa mayor pasmo es advertir que el mismo Ehécatl, bajo su advocación de 9 Viento, es el numen que protege y legitima las fundaciones de Ihuitlán, Tlapiltepec, Coixtlahuaca y otros pueblos de la Mixteca Alta en los siglos XVI y XVII “Como puede observar el lector, en estas imágenes no sólo está presente el numen protector de los altepeme de tradición tolteca, sino que el rito del Fuego Nuevo es la ceremonia consagratoria de las nuevas fundaciones.”

Nos da las claves de nuevos ritos recurrentes en las nuevas fundaciones y presentadas en los distintos códices fundacionales de estilo prehispánicos del siglo XVI con un sentido purificador cristianizante: La ceremonia del Fuego Nuevo. Gracias doctor Florescano.

Durán, Diego Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme. — S. XVI 344 h. ; 28 x 19 cm

En h. 316v, tachado pero legible: «Por el Padre Fray Diego Durán religioso de la Orden de los Predicadores. Acabose el año de 1579». Las h. 222-225 en blanco. Ilustrado con 117 miniaturas, coloreadas a la aguada, que representan escenas referentes al texto; algunas son recortes de otra obra, pegados. Realizadas copiando modelos indígenas, son escenas de gran valor etnográfico referentes a la historia de México anterior y posterior a la Conquista. Encuadernado en piel avellana con hierros. Vitr/26/11.

5. Los españoles en el Nuevo Mundo

Este códice del dominico Diego Durán, que aporta valiosas noticias sobre las costumbres y tradiciones de los pueblos mesoamericanos, pone de manifiesto el interés de algunos colonizadores españoles por el pasado y el presente de América. El códice cobra aún más valor por su aparato gráfico: un total de 117 miniaturas en color.

La magnífica página de la BNE “EUROPA EN PAPEL” nos ofrece esta hermosa lámina primera de las de esta exposición virtual

Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme. — S. XVI
344 h. ; 28 x 19 cm

Historia de las Indias de Nueva España e islas de la tierra firme [Manuscrito]

Los méxicas nacieron en una cueva y un pájaro posándose sobre ella, cantó “Vamos” ordenándoles salir y comenzar la migración.

SIETE CUEVAS EN EL CÓDICE TOVAR (Ramírez)

Aunque la página de la Jhon Carer Brown University “ExhibitionsHistory”, merece ser estudiada en cada uno de sus magníficos apartados por su información completísima de todo el período colonizador de América (1492-1825) y la magnífica calidad de sus miles de imágenes hemos señalado solo este apartado:

Paper Worlds of Native Voices

https://www.wdl.org/en/item/6717/

Muy interesante la explicación del códice Ramírez o Manuscrito Tovar en la magnífica página “pueblos originarios ”.
En 1572, el rey Felipe II ordena al virrey de Nueva España la elaboración de un informe exhaustivo sobre la conquista de México y la historia y cultura de sus habitantes. El virrey recurre al jesuita Juan de Tovar, nacido en Texcoco, México, y que dominaba varias lenguas nativas.
Tovar recorrió numerosas comarcas, entrevisto a nativos, a quienes también encargó pictografías.

Su obra conocida como el «Manuscrito de Tovar», se realizó alrededor del año 1585, y consiste de tres secciones principales:

  1. De la primera migración de los aztecas en el valle central de México, hasta la conquista de los españoles.
  2. Una historia ilustrada de los Aztecas.
  3. El calendario de Tovar, una tentativa de combinar el calendario Náhuatl con el santoral cristiano.

En el magnífico blog Biblyodyssey:

se dice: “Juan de Tovar (1543-1623) nació en México de linaje de conquistadores. Jesuita, tildado de Cicerón mexicano por su exageración al predicar y conocer bastantes lenguas indígenas. De orden real, se dedicó a preparar una historia etnográfica previa a la conquista de los pueblos aztecas entrevistando a indios nativos, de quienes también encargó bocetos pictográficos tradicionales.”

El manuscrito Tovar ”Historia de la venida de los indios a poblar a México de las partes remotas de Occidente los sucesos y peregrinaciones del camino su gobierno, y de los y templos de los ritos y ceremonias… calendarios de los tiempos».

Con una digitalización magnífica

Picturing the Past: Indigenous Expressions in Colonial México
Paper Worlds of Native Voices

Sobre la salida de los siete grupos de las cavernas de Chicomoztoc, el folio del Codice Vaticano-Rios del investigador Ulises Chávez Jiménez (“Códice Vaticano Rios“) nos muestra a dichos grupos cubiertos de pieles y armados de arcos y flechas.

Lo mismo ocurre en el codice Durán

Y el doctor Federico Navarrete en Orígenes Dossier Febrero de 2019 pone en su auténtico lugar de hermosa leyenda, esta de Las Siete Cuevas uterinas del pueblo azteca (mexica), despertándonos de la modorra indudable “histórica”. Narrada por cronistas de la época de la siguiente manera:
“Común opinión es entre todos los naturales de todo lo descubierto de esta Nueva España, que salieron de un lugar llamado Siete Cuevas, y los que no tienen haber salido de él al menos confiesan haber pasado por ellas.”(Sobre este texto Navarrete comenta lo siguiente:)
“En el siglo XVII, en su magna obra “Monarquía indiana”, el historiador español Fray Juan de Torquemada, exaltó así la importancia de este lugar de origen de todos los pueblos mesoamericanos. “Los nahuas nombraban Chicomóztoc a este sitio extraordinario y sagrado”. “Los mayas lo llamaban Tulan Wuqub’ Pek, Wuqub’ Siwan, “Tula, las Siete Cuevas y las Siete Cavernas” y lo describieron en sus grandes historias, el Popol Vuh, el Memorial de Sololá y los libros de Chilam Balam.” “ Los mixtecas lo representaron en varios códices; los tarascos lo mencionaron en sus relatos escritos y pintados.” “Pese a la abundancia y al extraordinario detalle de las descripciones y representaciones visuales, Chicomóztoc sigue siendo un enigma para los estudiosos de la historia y la cultura de los pueblos indígenas”. “Se debate su existencia misma, su localización y la veracidad de los sucesos que las historias afirman que tuvieron lugar en su interior subterráneo y uterino”.

Luego estudia comparativamente a Chicomoztoc en otros códices como el Azcatitlan (pág 82 ss ) en donde los aztecas dejan de serlo y se convierten por orden de su dios en mexitin (mexicas).

El doctor Manuel A. Hermann Lejarazu en su artículo (excelente como siempre):

LA SERPIENTE DE LLUVIA EN LOS MITOS DE ORIGEN DEL CÓDICE BARANDA

parece apoyar lo que ya otros autores afirman que el Chicomoztoc cavernario, puede ser un lugar común a otros pueblos (ver infra el artículo del profesor Navarrete), que penetrado por personajes sagrados, da lugar a la vida (de ahí la imagen uterina del fol 16r de la Historia Tollteca Chichimeca) pues al explicar el “Rollo Selden”, el profesor Lejarazu nos dice;

“Una gran cueva sirve de escenario para la presencia de un personaje llamado 1 Jaguar quien representa a un sacerdote sacrificador ataviado con los elementos de Yahui, nombre mixteco para referirse a la serpiente de fuego o xiuhcóatl, quien ha penetrado a través de la cueva y propicia el surgimiento de cuatro sacerdotes (Figs. 2 y 3).”

Fig. 2 Imagen de una gran cueva o Chicomóztoc conel sacerdote Yahui 1 Jaguar Rollo
Selden, p. 2

El símbolo del “árbol rajado” de la Tira de la Peregrinación, como una definitiva señal divina para la separación azteca del resto de las siete tribus Es en Coatlicamac donde además deben cambiar su nombre de “aztecas“ por el de “mexicas”.

(El contenido de los artículos es responsabilidad de los autores y no refleja el punto de vista de los árbitros, del Editor o de la UNAM. Se autoriza la reproducción parcial de los textos aquí publicados siempre y cuando se cite la fuente completa y la dirección electrónica de la publicación.)
En relación a este árbol rajado el gran investigador de investigadores Miguel León Portilla en su artículo lleno de sabiduría poesía y belleza:

En el mito y en la historia. De Tamoanchan a las siete ciudades.

Dice: “Es importante ponderar algunas de las semejanzas y diferencias entre el mito y la historia para poder acercarnos a varios relatos sobre los lugares o ciudades sagradas, originales o primordiales, ya fueran éstas reales o fantásticas y de difícil o imposible ubicación. En la vasta geografía del cemanáhuac la tierra en el anillo del agua, que más tarde se nombró Nueva España, hubo asentamientos de pueblos y ciudades de cuya existencia hablan relatos que son mitos o historia o ambas cosas a la vez, relatos que hablan de asentamientos humanos, situados en la que se ha considerado unas veces geografía fantástica de y otras geografía de realidades primordiales, de difícil o imposible ubicación” en Tamoanchan pecaron los dioses y se quebró el árbol florido. De esto dan cuenta el Códice Telleriano-Remensis y, asimismo, el Borgia, el Fejérváry-Mayer, el Vaticano B y otros. El mito primordial acerca de Tamoanchan complementa al que existe acerca de Teotihuacan. Ambos son lugares ele origen: del Sol de movimiento, de los nuevos seres humanos, del maíz” “Hablar de relatos acerca de los orígenes podría llevarnos también a Aztlán y Chicomóztoc. A ambos se refieren varios libros de pinturas y caracteres; también los describen crónicas en náhuatl y castellano. Y hay quienes se esfuerzan por encontrar su ubicación en la geografía del norte de México.”

Códice Telleriano-Remensis, f. 13r. Reprografías: Marco Antonio Pacheco / Raíces

(De la interesante revista “Arqueología Mexicana”, a la que debemos gratitud por tantos importantes datos aprendidos de puño y letra de los mejores investigadores mexicanos y extranjeros, de la gran belleza de sus códices y de las clarísimas explicaciones en tan pocas páginas de los temas arduamente y enrevesadamente expuestos por otros investigadores Agradecimiento).

Todo lo cual nos lleva a preguntar si la migración azteca fue:

¿UNA MIGRACIÓN MÍTICA o HISTÓRICA?

En el discutido asunto de si la peregrinación azteca pertenece al mito o a la historia real de lo que, ocurrió, Pérez Flores adopta el termino medio de creerla “una historia matizada” (nota 15)
Pero es M Graulich quien dice que “los intentos por reconstruir la historia prehispánica a partir de la información que presentan las fuentes escritas , resultan inútiles, puesto que en las sociedades mesoamericanas, la historia y el mito van de la mano en los relatos prehispánicos , al punto de que el relato histórico, está subordinado al mito “ ( P Flores op. Cit. Nota 15) Con esta magistral lección y aunque, tal vez con otro matiz mítico más interesado políticamente, utilizaremos los códices novohispanos con la única intención de saber que nos cuentan ellos sobre el gran impacto de la conquista española en tan brillantes y tan bellas cultura mesoamericanas y que pudieron salvar de ellas y a que precio, los indígenas nobles cristianizados.

Pero en relación con el estudio de los orígenes del pueblo azteca (mexica), hay también, como en todo el tema de la peregrinación , aspectos míticos tal como nos lo cuenta el doctor Enrique Florescano en su artículo repleto de interesantes conclusiones: “Mito e Historia en la memoria nahua”, en donde (pág. 629) dice: “Junto con los diversos mitos de creación, los pueblos mesoamericanos elaboraron una serie de relatos míticos sobre sus orígenes”. “Estos relatos dan a conocer, por un lado, los orígenes de estos grupos, los distintos episodios de su migración junto a los mandatos de sus dioses tutelares, y por otro, informan sobre las relaciones y conflictos que tuvieron con otros grupos étnicos” y continúa en la pág. 630, “Los relatos de los orígenes de los mexicas son los más complejos y perturbadores, pues, cuentan “a posteriori”, una vez consolidado el poder mexica en Mesoamerica (siglos XV – XVI), la historia de la última tribu de origen chichimeca que llegó al valle de México y que, después de vagar incansables, llegó a la tierra prometida, edificó su imperio y se convirtió en la más poderosa nación “ “Una historia salpicada de prodigios, está contada en las diversas etapas de la peregrinación y en los mitos , siempre de
manera simbólica “ (ver nota 26, en donde Florescano enumera los distintos autores a los que ha seguido para estas acertadas conclusiones ) y a partir de las páginas 632 el artículo aumenta el clímax de su belleza mítica: “El águila, ave diurna, que acompaña al sol en su ascenso matinal al cielo, mientras el jaguar que salta, no acierta a caer en el fuego y permanece ligado a la tierra y a las fuerzas de la noche “animales esenciales en las creencias mexicas, tal como veremos en sus códices.”
“La reescritura de su historia tiene entre los aztecas dos características. Por un lado es una reelaboración del pasado construida frente a la cultura profunda, milenaria y hornada de prestigio de los pueblos sedentarios, y por eso su objetivo es diluir esa memoria y hacer pasar por propios sus prestigios imborrables “ “Es decir, es una reconstrucción de la memoria hecha “a posteriori”, cuando desde la cúspide del poder adquirido, los aztecas contemplan su pasado oscuro y sus orígenes humildes, y deciden reelaborar ese pasado oscuro en un sentido que corresponda al presente
glorioso y a un futuro aún más prometedor” Según A. López Austin en su excelente artículo “Mitos de una migración”.

“Ante la complejidad del hecho histórico de la peregrinación azteca, baste señalar, por ahora, dos problemas historiográficos de importancia: el primero que en los relatos existe un estrecho vinculo entre lo divino y lo mundano, el segundo que hay fuertes discrepancias entre las diversas versiones del viaje” “Y esto deriva en las diversas interpretaciones del hecho histórico, así como las contradicciones desde los inicios de la Colonia hasta nuestros días, ya que al enmarañado tema se ha sumado el ,interés político, transformando la narración del origen mexicano, en un asunto de “la cuna de la mexicanidad” “Y aquí entra la discusión de si estas fuentes deben ser consideradas como mito o historia” (Blas R Castellón).

Queremos añadir del investigador Federico Navarrete, el artículo “LAS FUENTES INDÍGENAS MÁS ALLÁ DE LA DICOTOMÍA ENTRE HISTORIA Y MITO págs 231-234 dice: “Los defensores de la interpretación histórica utilizan las narraciones de la migración mexica como cualquier otra fuente histórica que contiene verdades sujetas a comprobación o refutación. Por ello, aplican las herramientas críticas y los criterios de verdad de la historiografía occidental moderna para encontrar la historia real que ha sido recogida en las fuentes y eliminar las deformaciones e imprecisiones.”

“Los defensores de la interpretación mítica, en contraste, leen las fuentes como textos míticos y no históricos: su propósito no es averiguar lo que aconteció realmente en las migraciones, sino descifrar el significado simbólico de los eventos, personajes y lugares mencionados en ellas, es decir, buscar la clave para entender el lenguaje simbólico del mito. Esta forma de lectura, por lo tanto, descalifica la historia narrada por los mexicas y propone una historia alternativa: la invención del pasado migratorio desde el Valle de México”.

Luego el autor hace un análisis exhaustivo y magistral de las teorías y autores que defienden separadamente las teorías míticas (Brinton y Seler) de las históricas, intentando conciliar ambas teorías, considerando el mito como un metalenguaje ornamental, no exento de verdad, “operativo dentro del lenguaje histórico” (pág 245) y llegando a la inteligente conclusión de que “La forma de una confrontación entre estas dos formas opuestas de conocimiento (mito e historia) en la que la primera busca reducir a las otras a su concepción de verdad o falsedad”, debe convertirse en un auténtico diálogo entre concepciones diferentes del tiempo, el devenir y los actores
históricos, en suma un intercambio entre concepciones diferentes de lo que son el ser humano y la sociedad en el tiempo” Algo magistral.